Dos cincuenta y siete


De Valdesaguas a San Quintín su nombre todos sabían. La llamaban Madamme Butterfly, cuando sólo era una vieja castañera, todos querían su consejo, ya que decían que nadie como ella conocía mejor el mundo. Algunos la pintaban santificada, otros dibujaban tridentes, mas, Satán o San Tadeo tampoco fue diferente a su manera de ver. Cuando llegué no respondió a saludos, seguía agitando las cenizas, como si la vida se fraguase en aquella pequeña llama que chisporroteaba calentando las castañas.
- ¿Qué quieres saber? - preguntó bruscamente, sin tiempo para atender a protocolos.
- El amor. ¿Moriré solo?
Agarró un candelero y acercándolo a las llamas lo prendió.
- Sujétalo - me dijo, casi con reproche -. ¿Das sombra?
Asentí con la cabeza, confuso.
- Sólo los vivos dan sombra. Y saber que lo estás es un buen comienzo para empezar a vivir. Twitter icon

2 estrellas fugaces:

maati-esquivel dijo...

hace cuanto no te comentaba? (A)

David dijo...

Me encantó la entrada.
Lo más importante de la vida es eso, vivir! :)
Un saludo!

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